Cómo recoger agua de lluvia – guía sencilla

Recoger agua de lluvia es una forma sencilla de aprovechar el agua que, de otro modo, escurriría desde el tejado hacia el drenaje o el terreno. Con una superficie de cubierta adecuada, canalones y un depósito, el agua puede utilizarse para regar el jardín y para otros usos en los que no sea necesaria agua potable.
La lluvia que cae sobre un tejado puede convertirse rápidamente en una gran cantidad de agua. Si se conduce desde la cubierta a través de canalones y bajantes hasta un depósito de agua de lluvia u otro recipiente, parte de esa precipitación puede aprovecharse en lugar de dejar que se pierda.
La cantidad de agua de lluvia que realmente puedes recoger depende principalmente del tamaño del tejado, de la cantidad de precipitación y del material de la cubierta.
Cómo funciona la recogida de agua de lluvia
El principio es sencillo. La lluvia cae sobre el tejado y se dirige por los canalones hacia una o varias bajantes. Desde allí, el agua puede conducirse hasta un depósito o una cisterna de mayor tamaño.
Un sistema básico suele estar formado por:
- superficie de tejado
- canalones
- bajantes
- filtro o separador de hojas
- depósito de agua de lluvia u otro recipiente
- una solución para evacuar el exceso de agua
Para un sistema sencillo destinado al jardín, la instalación no tiene por qué ser especialmente complicada.
¿Cuánta agua de lluvia puedes recoger?
Un milímetro de lluvia sobre un metro cuadrado equivale aproximadamente a un litro de agua.
Por ejemplo, si un tejado tiene 100 m² y recibe 700 mm de precipitación durante un año, sobre esa superficie caen aproximadamente 70.000 litros de agua de lluvia.
Sin embargo, no toda el agua puede recogerse. Una parte se pierde por evaporación, salpicaduras, suciedad y por las propias características del material de la cubierta.
Por tanto, el material del tejado influye en la proporción de agua que puede recuperarse en la práctica.
Con un cálculo de captación de agua de lluvia puedes estimar la cantidad a partir de tu dirección, la superficie del tejado y el material de la cubierta.
El material del tejado influye en el resultado
Los materiales lisos suelen conducir una mayor proporción del agua que los materiales más absorbentes o irregulares.
Las cubiertas metálicas y la pizarra, por ejemplo, suelen tener una elevada capacidad de escorrentía, mientras que las tejas de madera pueden retener más agua.
Esto significa que dos edificios con la misma superficie de tejado y la misma cantidad de precipitación pueden ofrecer distintas cantidades potenciales de agua recogida dependiendo del material de la cubierta.
Elige el tamaño adecuado del depósito
Es fácil pensar que el depósito más grande posible siempre es la mejor opción, pero su tamaño debe adaptarse tanto a la cantidad de lluvia disponible como al uso que se dará al agua.
Un depósito pequeño puede ser suficiente para regar un jardín de tamaño reducido. Para superficies de tejado mayores o necesidades de agua más elevadas puede ser más adecuado un depósito de mayor capacidad.
También hay que recordar que las precipitaciones varían a lo largo del año. Un depósito que se llena rápidamente durante una época lluviosa puede estar casi vacío durante un periodo seco prolongado.
Por eso resulta útil analizar la precipitación mes a mes y no únicamente el total anual.
Filtra el agua antes de que llegue al depósito
Hojas, agujas de pino, musgo y otros residuos pueden ser arrastrados desde el tejado.
Un filtro sencillo o un separador de hojas colocado en la bajante reduce la cantidad de suciedad que llega al depósito y facilita el mantenimiento del sistema.
El depósito también debería estar cubierto. Así se reduce la entrada de nuevos residuos y se limita la luz, que de otro modo podría favorecer el crecimiento de algas.
¿Para qué se puede utilizar el agua de lluvia?
El uso más habitual es el riego del jardín.
El agua de lluvia puede utilizarse, por ejemplo, para:
- regar plantas y césped
- invernaderos y cultivos
- limpiar herramientas de jardín
- limpieza exterior y otros usos donde no sea necesaria agua potable
Los sistemas más avanzados también pueden emplear agua de lluvia para otros fines, aunque las instalaciones conectadas a los sistemas de agua o saneamiento del edificio pueden estar sujetas a requisitos técnicos específicos y normativas locales.
Piensa dónde irá el agua sobrante
Cuando el depósito está lleno, la lluvia adicional debe poder evacuarse de forma controlada.
Por eso, el sistema debe disponer de un rebosadero u otra solución que conduzca el exceso de agua hasta un lugar adecuado.
Es importante que el agua no se dirija de una forma que pueda provocar problemas de humedad junto a los cimientos o afectar a propiedades vecinas.
Empieza calculando tu propio tejado
El primer paso no tiene por qué ser comprar un depósito.
Es mejor empezar averiguando cuánta agua puede proporcionar realmente tu tejado.
Con la dirección, la superficie del tejado y el material de la cubierta puedes estimar cuánta agua de lluvia podría recogerse a lo largo de un año y cómo varía la cantidad entre los distintos meses.
Esto ofrece una base mucho mejor para decidir si la recogida de agua de lluvia es adecuada para tu propiedad y qué tipo de solución podría ser apropiada.