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Regar las plantas con agua de lluvia – ventajas y consejos

El agua de lluvia es una excelente opción para regar las plantas

Regar las plantas con agua de lluvia es una forma sencilla de cuidar el jardín, respetar el medioambiente y reducir el uso de agua potable. El agua de lluvia es naturalmente blanda y resulta adecuada para muchas plantas, tanto de interior como de exterior.

Al recoger el agua de lluvia en un barril o depósito, puedes guardar el agua de los días lluviosos y utilizarla cuando las plantas necesiten un riego adicional.

¿Por qué es buena el agua de lluvia para las plantas?

El agua de lluvia tiene varias ventajas frente al agua del grifo. Normalmente contiene muy poca cal y no está clorada, como suele ocurrir con el agua potable. Por eso resulta especialmente útil para las plantas que prefieren el agua blanda.

Plantas como los rododendros, los arándanos y algunas orquídeas pueden beneficiarse del bajo contenido en cal del agua de lluvia. También puedes regar con ella las plantas habituales del jardín, las flores y los arbustos.

Otra ventaja es que el agua de lluvia almacenada suele estar a una temperatura similar a la del ambiente, lo que generalmente resulta más suave para las plantas que el agua del grifo muy fría.

Guarda el agua de lluvia

Durante el verano, mantener el césped, los parterres y los cultivos en buen estado puede requerir grandes cantidades de agua. Con un depósito de agua de lluvia puedes aprovechar el agua que, de otro modo, se perdería por las bajantes.

Además, tendrás una reserva adicional durante los periodos secos, cuando llueve con menos frecuencia.

Cómo recoger agua de lluvia para el riego

La forma más sencilla de recoger agua de lluvia es colocar un barril o depósito junto a una bajante de la casa. Un colector desvía parte del agua del tejado hacia el depósito.

Para un jardín pequeño, puede bastar con un barril de 100–300 litros. Si tienes superficies de cultivo más grandes o quieres almacenar agua durante más tiempo, un depósito mayor puede ser una mejor opción.

Asegúrate de que el depósito tenga una tapa que proteja el agua de las hojas, la suciedad y los insectos. También conviene contar con una protección contra el desbordamiento que desvíe el exceso de agua cuando el depósito esté lleno.

¿Qué plantas puedes regar con agua de lluvia?

El agua de lluvia es adecuada para la mayoría de las plantas habituales del jardín. Puedes utilizarla para flores, arbustos, césped y muchos tipos de plantaciones.

Las plantas que prefieren suelos más ácidos y son sensibles a la cal pueden beneficiarse especialmente del agua de lluvia. Es el caso, por ejemplo, de los rododendros, las azaleas y los arbustos de arándanos.

El agua de lluvia también puede utilizarse para las plantas de interior, siempre que esté limpia y no se haya contaminado durante la recogida.

Qué tener en cuenta al regar con agua de lluvia

Para obtener los mejores resultados, conviene regar a primera hora de la mañana o al atardecer, cuando la evaporación es menor. Intenta regar directamente sobre la tierra para que el agua llegue a las raíces.

Ten en cuenta también de dónde procede el agua recogida. El agua de los tejados puede contener suciedad, metales y otros contaminantes, según el material de la cubierta y el entorno. Por eso, extrema la precaución con el agua recogida de tejados fabricados con materiales inadecuados, especialmente al regar plantas comestibles.

Limpia el depósito con regularidad y evita que la suciedad se acumule en el fondo.

Una solución inteligente para el jardín

Regar con agua de lluvia es una forma sencilla de utilizar el agua de manera más sostenible. Ahorras agua potable, puedes reducir los gastos de agua y dispones de agua blanda adecuada para muchas plantas.

Con un depósito puedes recoger fácilmente el agua de lluvia y utilizarla cuando el jardín necesite riego. Es una solución práctica tanto para jardines pequeños como grandes.