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Filtración de agua de lluvia – cómo funciona

Filtración de agua de lluvia con filtro y depósito de almacenamiento

La filtración del agua de lluvia ayuda a reducir suciedad, partículas y otros contaminantes antes de almacenar o utilizar el agua. El filtrado necesario depende del tejado, del uso previsto y de cómo esté diseñado el sistema.

¿Por qué hay que filtrar el agua de lluvia?

El agua de lluvia recogida de un tejado puede arrastrar polvo, polen, hojas, pequeñas partículas, excrementos de aves y otra suciedad en su camino hacia el depósito.

Por eso, la filtración es una parte importante de un sistema de recogida de agua de lluvia. El nivel de tratamiento necesario depende principalmente del uso que se vaya a dar al agua.

RainTact muestra cuánta agua puede recoger tu tejado

Antes de elegir un filtro y un depósito, conviene saber cuánta agua de lluvia puede recogerse realmente.

Con RainTact introduces la ubicación, la superficie del tejado y el material de la cubierta. RainTact utiliza datos históricos de precipitación junto con su propio motor de cálculo y muestra cuánta agua de lluvia puede recoger el tejado durante el año y en distintos meses.

Esto proporciona una mejor base para planificar todo el sistema.

La filtración comienza con las partículas más grandes

El primer paso suele ser evitar que los materiales de mayor tamaño sean arrastrados por el agua.

Por ejemplo:

  • hojas
  • ramitas
  • insectos
  • partículas grandes de suciedad
  • materiales procedentes del tejado y los canalones

Un filtro más grueso reduce la cantidad de suciedad que llega al depósito y facilita el mantenimiento del resto del sistema.

Los filtros más finos retienen las partículas pequeñas

Después del filtrado grueso, el agua puede pasar por filtros más finos.

Estos se utilizan para retener partículas más pequeñas que no se hayan detenido en etapas anteriores del sistema.

El grado de filtración necesario depende de lo limpia que deba quedar el agua y del uso que se le vaya a dar.

Los filtros pueden instalarse junto al depósito

Gran parte de la filtración puede integrarse directamente en el propio sistema de recogida de agua de lluvia.

Los filtros pueden colocarse antes, junto o después del depósito, dependiendo del diseño del sistema. Así, el agua puede filtrarse automáticamente cada vez que se recoge nueva agua de lluvia.

Esto reduce la necesidad de manipulación manual.

El depósito también es importante para la calidad del agua

Un buen filtro ayuda mucho, pero el propio almacenamiento también influye en el agua.

El depósito debe estar protegido de:

  • suciedad
  • animales
  • luz solar directa
  • materiales que puedan caer al agua

Por eso, el filtro y el depósito deben considerarse partes del mismo sistema.

Distintos usos requieren distintos niveles de filtración

El agua de lluvia utilizada para regar el jardín normalmente no necesita el mismo tratamiento que el agua destinada a usos más sensibles.

Cuanto mayores sean las exigencias de calidad del agua, más etapas de tratamiento pueden ser necesarias.

Si el agua de lluvia va a utilizarse como agua potable, un filtro de partículas convencional no es suficiente. También deben tratarse los microorganismos y otros posibles contaminantes, y debe controlarse la calidad del agua.

Los filtros necesitan mantenimiento

Incluso un sistema automático debe revisarse de vez en cuando.

Los filtros que retienen suciedad se van cargando con el tiempo y necesitan limpiarse o sustituirse. La frecuencia depende, entre otros factores, del estado del tejado, la cantidad de lluvia y la cantidad de materiales que entren en el sistema.

Las revisiones periódicas ayudan a que el sistema siga funcionando de forma eficiente.